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El Barça se alivia con una remontada ante el Alavés

A trompicones. Con sufrimiento. De menos a más. Con altibajos. Con su buena dosis de suspense. Pero triunfo al fin y al cabo para un Barça que necesitaba como el comer la victoria. Para resarcirse del mal trago de Londres. Para colocarse líder provisional y presionar al Madrid, que visita Montilivi. Y para mantener el pleno de victorias en el nuevo Spotify Camp Nou en su segundo partido. Un gol de Lamine Yamal y un doblete de Olmo sirvieron para levantar el tanto inicial de Pablo Ibañez. Fue clave Raphinha con su profundidad y dos asistencias, Joan Garcia con una parada increíble y también Pedri, que volvió en la segunda mitad para poner más sentido al fútbol del Barça.

Porque lo que podía ir mal fue incluso peor desde antes de que empezara el encuentro. Mientras centenares de barcelonistas corrían desesperados por los pasillos del Camp Nou para intentar llegar a sus butacas el Alavés ya ganaba. Mientras muchos aficionados blaugrana esperaban aún en la puerta por un problema con la aplicación de reparto de las entradas, el conjunto babazorro se ponía por delante a los 44 segundos. Fue a la salida de un córner mal rechazado por Marc Casadó al primer palo. Parada cazó el despeje avanzándose a Bernal y Pablo Ibañez marcó desde el área pequeña.

Ibáñez adelantó al Alavés a los 44 segundos y Raphinha lideró la reacción

El desbarajuste de Londres parecía tener continuidad a pesar de los cinco cambios introducidos por Flick en la alineación, algunos obligados por lesiones y ausencias, otros por decisión técnica. Bernal jugaba su primer partido como titular desde que se lesionó en agosto del 2024, Casadó tenía los minutos que no disfrutó en el Bridge y detrás un sólido Gerard Martín ejercía de central zurdo, como ante el Athletic, y Eric Garcia pasaba a ejercer de lateral diestro. El técnico alemán sacrificaba a Koundé y no podía disponer de De Jong por un problema familiar, pero sobre todo recuperaba a Raphinha y con él a la delantera titular al completo de la temporada pasada.

El brasileño iba a una marcha o dos más que sus compañeros y no estaba dispuesto a que su regreso al once se viera empañado. Por eso fue capital para entender por qué el Barcelona le había dado la vuelta al marcador antes de la media hora. Primero aprovechó un servicio de Balde para darle el gol hecho a Lamine Yamal. Y después rentabilizó un pase en profundidad de Gerard Martín al mejor estilo Iñigo Martínez para brindarle el segundo a Olmo, otra de las novedades, en este caso por la lesión de Fermín.

Raphinha estaba dando una lección de coraje, de amor propio, de liderazgo y también de piernas. Delante y detrás, castigando la espalda de la zaga vitoriana como un boxeador machaca el estómago del adversario.

Pero el Barça no era un equipo estable ni redondo, en especial sin pelota. Porque justo antes del segundo gol blaugrana tuvo que emerger Joan Garcia para realizar una de las paradas del campeonato. Cuando se encontraba estirado sobre el césped y casi vencido extrajo una manopla inverosímil para evitar el gol de Otto. El Camp Nou se arrancó a corear el nombre del portero desde cualquier lugar del recinto, con gente en las escaleras.

Si ahí perdonó el Alavés, que pasó del posible 1-2 al 2-1 después fue Lamine, más desequilibrante que en la Champions, el que prefirió adornarse con un último recorte al portero antes que hacerlo fácil y firmar otro gol con la izquierda. Remató con la derecha y se topó con el palo.

Pedri reapareció en la segunda mitad y puso orden en el juego barcelonista

Pudo ser castigado por ello el Barça antes del descanso pues Boyé envió fuera otra oportunidad meridiana. Si el equipo de Flick iba por delante había sido más por contundencia, y por Raphinha, que por cualquier otra circunstancia. Al centro del campo le faltaba consistencia y delante Lewandowski no tenía la viveza de movimientos de sus compañeros.

Si el Barcelona quería atrapar la victoria en su 126 aniversario y que no le ocurriera como en el 125 (derrota ante el Las Palmas) tenía que seguir aplicándose. Flick retiró a Bernal y Eric, que recibió otro golpe en la cara, y entraron Koundé y Rashford, con lo que Raphinha pasó a la mediapunta. Allí estuvo hasta que le sustituyó Pedri, que reapareció entre ovaciones.

Con el canario el campeón ganó en posesión y orden sobre el campo ante un Alavés muy recogidito, más que en la primera mitad, y que reducía espacios con el objetivo de mantener opciones de puntuar hasta el final. El resultante es que las ocasiones se habían minimizado. Apenas un remate con la testa de Lewandowski antes de ser relevado y un intento lejano de Lamine Yamal.

Pero poco a poco e instalado en terreno rival el Barça fue haciendo puntos para ampliar la renta. Lo rozó Olmo, con un chut mordido, y también Lamine, que se encontró con un bosque de piernas.

Pero la sentencia no llegaba y el partido se envenenó. Por si acaso Joan Garcia tapó un remate de Guridi con marchamo de gol. Se señaló fuera de juego pero si hubiera entrado el VAR lo habría revisado y habría dado gol. Balde rompia la posición ilegal. Tras minutos y minutos de dominio el Alavés se estiraba, con sus cambios, y Flick pedía apoyo al respetable, que al final pudo respirar tranquilo cuando Olmo clavó el tercero en el añadido tras pase de Lamine Yamal. Qué alivio tras una tarde de nervios, con dos expulsados entre el staff técnico de Flick, De la Fuente y Sorg. El triunfo era muy necesario.

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